Escalada indoor

Trepar por paredes de colores

Una mochila cargada de cuerdas, martillo, mosquetones, llaves… Una excursión hasta algún lugar a menudo lejano donde hayan paredes adecuadas, esperando que hiciera buen tiempo. Esto esmás o menos lo que hacía falta años atrás para poder realizar alguna escalada. En cambio, ahora podemos practicar la escalada sin salir de Barcelona. Porque haga sol o llueva, frío o calor, solo hay que acercarnos a alguno de los rocódromos que hay en la ciudad, calzarnos unas zapatillas apropiadas y empezar a trepar. Es la escalada indoor.

Por Josep Maria Serra

Al entrar a cualquiera de este tipo de instalaciones de escalada indoor, llaman la atención las paredes llenas de presas de colores. Hay verdes, amarillas, naranjas, azules… y cada color indica un grado de dificultad.

La mayor parte de estos rocódromos están pensados tanto para profesionales que quieren perfeccionar su técnica, como para aficionados que quieren pasar un rato divertido o aprender lo necesario para introducirse en la escalada. Y una buena alternativa para estos últimos es realizar un curso de iniciación.

Este tipo de escalada en bloques sin cuerdas ni aparatos de escalada tiene un anglicismo que lo define, “boulder”.

Hacer escalada indoor por primera vez por las presas de colores de un rocódromo no es fácil (foto: Instagram Sharma Climbing)

La primera vez

Hoy hemos entrado con un grupo de tres amigos, Joan, Ángel y  Marc, al rocódromo Sharma Climbing, uno de los mayores de Barcelona para la práctica de la escalada indoor. De los tres, solo Marc tiene práctica en este tipo de escalada. Solo entrar a la gran sala, los otros dos se han quedado boquiabiertos. Sorprende por la amplitud, por la altura del techo , por la claridad de las paredes y por los colorines de las presas que hay por todas partes. Se oyen algunos gritos y se ven escaladores haciendo piruetas increíbles en varios de los bloques.

Una vez calzados los pies de gato que han alquilado, Marc los lleva a uno de los bloques más sencillos y les explica qué tienen que hacer para subir.

«Seguid las presas verdes”, les dice.

De hecho sube él primero puesto que más se aprende enseñándolo que explicándolo. Joan y Ángel lo miran atentamente y, todo hay que decirlo, con cara de ganas de probarlo, pero con cierto temor.

Marc saca su móvil para filmar las primeras subidas de sus amigos que resultan bastante desastrosas. Suerte que el suelo es blando. Pero los tres ríen y se ve que se lo pasan bien. Tras filmar algunos videos, el Marco los deja para que vayan practicando y se va a hacer algunas subidas a otros bloques más difíciles.

Un pequeño descanso

Al cabo de poco más de una hora, Joan y Ángel se miran las manos. No están acostumbrados y les hacen daño todos los dedos, también los de los pies. Deciden hacer un descanso mientras miran a los “profesionales” de la escalada indoor que hacen verdaderas filigranas, ascendiendo mediante posturas que parecen imposibles.

Un par  más de intentos de subida resultan agotadores. Se nota que se lo han pasado muy bien, pero también se nota que la primera vez que se va a un rocódromo resulta duro y que más vale empezar poco a poco. Van a buscar a Marc que está arriba y lo invitan a tomar una cerveza y a comentar la experiencia.

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